«La morada de Sebastián, el brujo cabrón»

900,00

60cm x 60cm

Óleo sobre lienzo

 

SKU: mm. Category: .

Comentarios del autor

LAS PALABRAS:

En la parte baja del lienzo vemos la cola de un pez y definimos, pez: sujeto dotado de poca memoria, que nada contracorriente y es susceptible de convertirse en pescado. El pez entierra su cabeza -y buena parte de su cuerpo- en un nido de pasiones y enfermedades, en  una bola postcaótica, en un desorden ascendente -como cuando se asciende desordenado- y al salir de la bola se para, con las aletas llenas de barro y delante de dos casas en ruinas, debe decidir cuál visitar. La inferior: más cercana y de menor tamaño, o la superior: alejada y coronando lo alto con solo el cielo por techo. Se va hacia la más alta, total: es un pez, ha atravesado un micro mundo insólito, inhóspito e ignoto ( Las tres íes que digieres para crear una abstracción) y llegados a ese punto, se le ha olvidado el camino de regreso y opta ,sin pensar, por seguir ascendiendo. De este modo sigue y llega a la morada de Sebastián. Ignora si hay alguien dentro, así que llama fuerte a la puerta con la enorme aldaba y espera respuesta, nadie contesta y después de varios intentos olvida cómo ha llegado hasta allí, pasan los minutos, su piel se seca, nadie atiende a su llamada, boquea, no encuentra oxígeno aunque lo hay, sacude su cola contra el suelo, se cierran sus antes brillantes ojos y muere. Minutos después sale Sebastian, lo mira, se agacha a recogerlo sonriendo y le dice al oído «me encanta pescar»…

CONSEJO DUDOSO:

Madurar es dejar de ser pez para ser pescado, no te inmoles.

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